Entrevista a Dra. Isabelle Gavignaud, astrónoma y académica del Departamento de Ciencias Físicas.

Los cielos de nuestro país, los mejores del hemisferio sur para la observación del universo, serán escenario de un evento histórico: dos eclipses totales de Sol en 2019 y 2020. Esta “temporada de eclipses” comienza el próximo 2 de julio con un fenómeno astronómico que arrojará total oscuridad en las regiones de Atacama y Coquimbo, y que será visible de manera parcial en todo el territorio nacional.

La profesora Isabelle Gavignaud, investigadora de UNAB, nos explica a continuación en qué consiste este fenómeno, qué y cómo podremos observar, entre otros datos de interés.

¿Qué podremos observar el próximo 2 de julio?

Veremos que el sol va a ser ocultado por la luna. Los eclipses de sol, que ocurren dos veces al año en promedio, son visibles solamente desde una pequeña franja de la Tierra. En este caso, en La Serena y el valle del Elqui la alineación va a ser tan perfecta que la luna va a oscurecer totalmente el disco solar durante 2 minutos 30 y se podrán apreciar las estrellas y la corona solar. En el resto del país se podrá apreciar que el disco solar va a tomar la forma de un creciente brillante, ya que el eclipse será parcial. El fenómeno de eclipse se debe al hecho de que, por una linda casualidad, el diámetro aparente del sol y de la luna es casi igual. En el caso del 2 de julio la luna estará un poquito más cerca de nosotros, y por eso cubrirá totalmente el disco solar. Será además muy particular, porque será casi al atardecer.

Desde un punto de vista científico, ¿es una oportunidad para los astrónomos de extraer datos valiosos o contestar interrogantes?

No cada eclipse, porque ocurren cada dos años y es un fenómeno bastante conocido, pero hay experimentos que se pueden realizar solamente durante un eclipse de sol. El más determinante creo que fue el de 1919, cuando viajaron dos equipos de Inglaterra para ver el eclipse de ese año, que pasó desde el norte de América Latina hacia África, y pudieron demostrar que las estrellas cercanas al sol no se encontraban en el lugar donde deberían estar, sino que estaban desviadas por el sol, y esa fue la manera de validar la relatividad general de Albert Einstein.

Para conmemorar los 100 años de este experimento tan importante para la historia de la física, un grupo de alumnos del Doctorado de Astrofísica lo replicará el 2 de julio desde Andacollo, pero hoy el interés es pedagógico. Generalmente, los eclipses de sol y de la luna reúnen condiciones especiales que suelen ser utilizadas para realizar varios experimentos, aunque no sea a cada eclipse.

¿Es también una instancia para acercar la astronomía a la sociedad en general?

Hoy en día estamos en una sociedad bastante desconectada del cielo, porque vivimos en ciudades con tanta contaminación lumínica en la noche que la gente mira poco las estrellas. Uno se conecta más con pensar en el universo, pensar realmente dónde estamos, cómo atravesamos el universo sobre este planeta. Esas reflexiones se hacen más presentes al observar el cielo.

¿Cómo podemos disfrutar de un eclipse solar de manera segura?

Normalmente, una forma para disfrutar de un eclipse es sencillamente hacer un hoyo en una hoja de papel y proyectar el sol a través de él en una pared, por ejemplo. Cuando proyectas el sol, aunque el hoyito tenga una forma de cuadrado o triángulo, al alejar la hoja del muro vas a ver una imagen del sol redondo. Durante un eclipse uno puede hacer varios hoyitos así en un papel y se puede observar cómo se va transformando esa imagen redonda en varias lunitas: esa es una forma casera de observar el eclipse.

 

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