vida y salud natural

Al momento de plantearnos este cambio, es muy común pensar en deporte, alimentación y visitas al doctor. Estas acciones están correctas pero, si queremos hacer un cambio real de estilo de vida, también debemos tener presente que somos seres vivos y que formamos parte de la naturaleza y tenemos que conectarnos con ella. 

 

¿Qué es llevar una vida más sana y natural?

 

Para quienes viven en la ciudad, es cada vez más complejo llevar un estilo de vida conectado con lo que pasa en el ecosistema exterior, lo que afecta los ciclos naturales y también la posibilidad de extraerse del día a día para aprovechar el aire libre. Lo aconsejable es tener un equilibrio entre el ritmo agitado de la ciudad y lo artificial, con el relajo que entrega un paisaje natural.

Bajo la “selva de cemento”, muy rara vez sentimos los cambios de temperatura, mucho menos la oscuridad o la humedad, por ejemplo. Como todo ser vivo, esto nos causa perturbación, ya que estamos diseñados para vivir en contacto constante con la naturaleza, disfrutar de los demás y de la compañía, no para la vida individualista que algunas veces la urbe genera.

 

Cambiar hábitos que beneficien nuestra salud

 

Para poder realizarlos es necesario que tengamos muy desarrollada nuestra capacidad de adaptación al cambio. Ya que estar en contacto con la naturaleza, requiere una cuota de improvisación, con el objetivo de desarrollar nuestra capacidad natural de gestionar situaciones de peligro, de imprevistos o incluso de creatividad, que muchas veces permanecen dormidas o en pausa por vivir en un ecosistema más medido y contenido.

La vida sana y natural va de la mano con cambiar las rutinas. “Desde la mano que utilizas para lavarte los dientes, hasta el camino que recorres para ir a tu oficina, la hora a la que te acuestas o te levantas, etc. Prueba nuevos caminos, introduce actividades que te sean desconocidas, aprende un nuevo idioma. Haz lo que quieras, pero hazlo distinto, te sorprenderás de cuanto se agiliza tu mente. Una vida sana y natural se mueve con el cambio, muévete hacia él” es lo que plantea la web www.todoazen.com en la nota, Estrategias para una vida sana y natural.

Ahí se propone una forma sencilla y gradual de lograr esto, que es modificar la rutina de movilidad diaria, donde se puede cambiar rutas en auto o transporte público por caminatas o viajes en bicicleta, por ejemplo. Al estar al aire libre, se tiene la oportunidad de pasar algo de frío, calor o encontrarse con una lluvia de repente, todo lo que nos recuerda que es necesario el  contacto con la naturaleza y sus cambios para que el cuerpo se adapte. 

 

¿Qué debo hacer para tener una vida más sana y natural?

 

  • Disfrutar y aprovechar los espacios abiertos: como ya se ha dicho en los párrafos anteriores, el contacto con la naturaleza y el aire libre tiene un serio impacto, tanto en lo físico como en los psicológico, de mediano y largo plazo. “El estilo de vida recluido, dentro de pequeñas casas o emparedados en el enjambre de calles estrechas sin horizonte. Esta situación, nos priva de la noción de quiénes somos, de la perspectiva a largo plazo, de la visión de conjunto y nos aleja completamente de los demás porque nos hace vernos como seres centrales (y aislados)” establece la web de todoazen. Al encerrarnos, en un espacio contenido, los problemas se vuelven el centro y las soluciones se tornan complejas de encontrar, en cambio cuando se observa esto mismo desde lo macro, los caminos son más visibles.
  • La importancia de la luz natural: desde el nacimiento que los ciclos naturales son fundamentales, esto porque a nivel bioquímico estamos diseñados para funcionar en base a los cambios en la intensidad de luz, siendo los cambios entre serotonina y melatonina, uno de los principales ejemplos. Teniendo esto en cuenta, la vida en la ciudad se desarrolla bajo entornos regulados con luz artificial, lo que a la larga genera una pérdida de la capacidad de procesar las señales naturales de cansancio y vigilia, alterando las decisiones del cuerpo a la hora de dormir y despertar. Si se quiere reconectar con este movimiento bioquímico natural, se aconseja que a cierta hora de la tarde, se comience a bajar la intensidad de luz de la casa, de forma paulatina y así se vuelve a escuchar más al cuerpo que a lo que nos rodea. 
  • No aislarse: la especie humana está preparada para vivir en comunidad, son seres sociales que buscan la comunicación y una de las consecuencias del estilo de vida antes descrito es que a veces ese principio se olvida y se busca el aislamiento y se rechaza el contacto físico. Por lo tanto, si lo que se quiere es tener una vida más sana y natural es primordial cuidar a los efectos, amigos y seres queridos, visitandolos y hablando con ellos regularmente, y si se puede abrazar constantemente, mucho mejor. 

 

Fuente: TodoaZen

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