Mujeres en altos mandos: La deuda que aún tienen las empresas

 

Si bien, la presencia de mujeres que ocupan altos cargos en los directorios de grandes empresas ha aumentado considerablemente en los últimos años, aún queda mucho para alcanzar la meta mínima del 30% que se promueve a nivel internacional.

 

CLA Consulting, se basó en la información de 156 compañías para un estudio que muestra que desde 2019 hasta hoy, hubo un alza de 46.5% en el número de mujeres que alcanzaron los niveles más altos en jerarquía dentro de los directorios. Aun así, el resultado es bajo, pues de 1.239 puestos disponibles, solo 148 son liderados por este género.

 

Además, de la totalidad de empresas consultadas, hay 53 que aún no integran a las mujeres en sus altos mandos. Por lo mismo, Paula Figari, consultora asociada de CLA, afirma que “… efectivamente este 2021 tenemos 42 mujeres más en directorios comparado con el 2020. Sin embargo, si miramos la tendencia de crecimiento de los últimos 3 años, sigue siendo groseramente baja”.

 

Por lo anterior, la tarea por integrar la fuerza laboral de la mujer en los altos mandos y acortar la brecha con los hombres  sigue estando pendiente. El piso mínimo de 30% exigido por la normativa internacional no es un capricho; según piensa Figari, diversos estudios lo recomiendan para que las minorías puedan desplegar su talento y que  esto  se podría alcanzar recién en 2030. “Necesitamos mayor diversidad en los ámbitos de poder para construir economías más sólidas y sustentables”, concluye.

 

¿Qué mujeres ocupan estos cargos?

 

Es importante mencionar, que varias mujeres ocupan puestos en más de un directorio a la vez, lo que evidentemente altera las cifras finales, puesto que, en la práctica, el número real sería más bajo.

 

Respecto a la nacionalidad de las representantes del género femenino, los hallazgos del estudio dan cuenta de su diversidad; el 77% son chilenas y el resto extranjeras, entre las cuales destacan las italianas, españolas, brasileñas y argentinas.

 

La profesión que predomina en este grupo, son las ingenieras comerciales y, en menor medida, abogadas que se autodenominan empresarias. A ellas, les siguen ingenieras civiles, periodistas, licenciadas en arte y estética, entre otras.

 

Ante estas tendencias, es innegable que queda mucho por hacer. Sin embargo, más que imponer que estos números crezcan, es necesario también incentivar las habilidades de liderazgo y empoderamiento en mujeres profesionales, para que puedan desplegar todos sus conocimientos y posicionarse a la cabeza de altos mandos. Las competencias existen; solo hace falta de un pequeño empujón para potenciarlas.

 

 

 

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