Grandes y medianas empresas no lograron reconvertirse y se vieron forzadas a cerrar. A mediados de año se prohibirá que los pequeños comercios proporcionen los productos.

Al cumplirse un año de prohibición total de entregar bolsas plásticas en el gran comercio, tal como establecía la ley que se promulgó en agosto de 2018 – también denominada “Chao bolsas plásticas”-, la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, celebró los avances de la normativa a través de su cuenta de Twitter.

Según cifras de la cartera, previo a la creación de la ley el gran comercio entregaba 3.400 millones de bolsas plásticas al año, o sea, unas 200 bolsas anuales por persona. Entre febrero de 2019 y el mes en curso, en tanto, se dejaron de entregar 2.600 millones de bolsas, lo que implica 19.110 toneladas de plástico menos.

Reconversión al debe

Pero esta buena noticia para el medioambiente tiene otra cara. La gerenta general de la Asociación Gremial de Industriales del Plástico (Asipla), Magdalena Ballcels, explica que para las empresas del rubro “reconvertirse desde las bolsas mismas no era muy fácil”, lo que gatilló que dos de los productores más grandes “simplemente cerraran, y no están más en el mercado ni con ese producto, ni con otro”.

“No nos dio para reconvertir”

Una de esas firmas es Plásticos Mendoza. Su dueño, Claudio Morales, afirma que tuvieron que cerrar la empresa por que “no nos dio para reconvertir”. Cuando se comenzó a discutir la nueva legislación, la firma comenzó un proceso de reorganización.

“Cuando vino la ley ya habíamos invertido en máquinas para reconvertirnos”, recuerda Morales, y dice que originalmente pensaban transformar su negocio hacia el uso de otro tipo de materiales, incluso contaban con posibilidades de exportar.

Pero, agrega, el problema fue que la ley “salió en 15 días y no nos dio tiempo”. A su juicio, “lo ideal hubiese sido que la ley estableciera un plazo para que las empresas pudieran reconvertirse”.

Morales recuerda que cuando la ley surgió como una posibilidad facturaban $ 1.200 millones mensuales, pero que a los tres meses el monto se había reducido a $ 300 millones en el mismo período.

“No hay negocio que resista”, asegura el empresario, y explica que tres meses antes de que saliera la ley, los supermercados ya no les compraban bolsas plásticas. En agosto de 2019, a seis meses de la prohibición de vender sus productos, la empresa se vio obligada a dejar de operar.

En opinión y experiencia de Morales, la normativa “mató a gran parte de la industria, hoy día no somos solamente nosotros los que tuvimos que cerrar las puertas”. Inapol, por ejemplo, -que según el empresario representaba a su competencia directa- cerró incluso un año antes, en agosto de 2018.

Además de las grandes empresas, la gerenta general de Asipla indica que había otras de menor tamaño que también dejaron de existir. Sin embargo, hubo algunas más pequeñas que según Ballcels, por la forma en que fue escrita la ley, tenían una mayor gradualidad para tratar de reconvertirse.

Explica que el tipo de bolsas que se prohibió fue para llevar mercadería, no la “bolsa primaria”, o sea, la que está en contacto directo con los alimentos, por lo que hay algunas empresas que han transitado a ese nicho.

En agosto de este año se cumplirán dos años desde la publicación de la ley, fecha en la cual entregará en vigencia otra ordenanza de la ley que implica que a partir de esa fecha los pequeños comercios, que hasta ahora tienen la posibilidad de entregar dos bolsas, ya no podrán hacerlo.

 

Fuente: www.df.cl

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